miércoles, 24 de julio de 2013

El móvil de los 32 millones de dólares

Mark Shuttleworth quiere 32 millones de dólares para fabricar una edición limitada de teléfonos móviles equipados con el sistema operativo Ubuntu, conocida como Edge. La idea de llevar Ubuntu al bolsillo no es nueva (se anunció el pasado mes de enero) pero sí el interés por crear un teléfono propio. 


Shuttleworth aclara que se trata de una edición para "usuarios entusiastas" y que Canonical, su empresa, no tiene intención de entrar en el mercado de la telefonía. Una vez Ubuntu Edge esté en el mercado otros fabricantes crearán dispositivos con esta versión del sistema operativo que, se apresura a señalar, es "realmente libre", no como otras alternativas en el mercado que presumen de ello con muchos asteriscos y letra pequeña.
Lo sorprendente de Edge no es tanto la forma de financiación como el enfoque del teléfono. Costará 830 dólares (unos 620 euros al cambio) y por tanto se sitúa en la gama alta del mercado. Hasta ahora todos los intentos por entrar en el competitivo terreno de la telefonía móvil avanzada han venido desde la gama baja o, como mucho, la media. Firefox OS es un gran ejemplo. Windows Phone, en cierto modo, también. El teléfono más vendido de la gama Lumia de Nokia es el 520, el terminal más económico, y gracias a él los finlandeses han logrado adelantar a Blackberry en el último trimestre.
Elegir la gama baja no es un capricho de los fabricantes. Con una penetración de más del 70% en algunos mercados occidentales el próximo gran boom de la telefonía móvil llegará desde los países en vías de desarrollo, muchísimo más sensibles al precio. ¿Qué hará Ubuntu en esos territorios? ¿Tiene realmente alguna oportunidad en el mundo de los smartphones? Tal y como está el mercado, parece difícil creerlo salvo que logre convencer en Europa y EE.UU. a parte de los usuarios que hoy en día usan Android o iOS. El mejor argumento, sin duda, es que Shuttleworth ha sabido ver que estos dispositivos no son ya una herramienta de comunicación, sino todo un ordenador de bolsillo. Ubuntu Edge podrá conectarse a un teclado y un monitor externo para transformarse en un PC convencional. Una idea atrevida pero que puede tener sentido.

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