viernes, 26 de julio de 2013

La increíble huida de un impala de las garras de un guepardo


La pirámide alimenticia y los documentales de La2 nos dicen que los animales de la familia de los bóvidos lo tienen crudo en la sabana. Los antílopes son uno de los manjares preferidos por los grandes depredadores, lo que me lleva decididamente a simpatizar por ellos.


 Por eso, cada vez que ñus, gacelas o impalas esquivan el ataque despiadado de un ‘cazador’ hambriento, respiro aliviado y disfruto como un loco. Así que, en estos momentos en los que cuesta mucho siquiera esbozar una sonrisa, este vídeo me ha alegrado un poco la mañana, por eso lo comparto con vosotros. Las imágenes están grabadas en el Parque Nacional Kruger, al noreste de Suráfrica. Allí, una manada de impalas corren despavoridos huyendo de dos guepardos ante la mirada perpleja de varios coches que parecen estar en mitad de un safari fotográfico. Uno de los felinos ha fijado sus ojos en un imapala que gira y vuelve sus pasos para intentar esquivarlo. De repente, un coche le sirve de refugio al antílope, que aprovecha una ventanilla abierta para saltar y colarse dentro, mientras el guepardo evita el golpetazo contra el vehículo y se cuela por debajo de la carrocería. Poco después, con los guepardos extenuados tras su infructuosa persecución, uno de los ocupantes del 4×4 abrió una puerta y dejó que el impala se marchase tranquilamente. Desde hoy, igual que existe la fábula de la cigarra y la hormiga, o la de la tortuga y el conejo, alguien debería escribir la del impala y el guepardo. Yo dejo la idea para la moraleja: los débiles, a veces, también ganan.

La increíble huida de un impala de las garras de un guepardo

     La pirámide alimenticia y los documentales de La2 nos dicen que los animales de la familia de los bóvidos lo tienen crudo en la sabana. Los antílopes son uno de los manjares preferidos por los grandes depredadores, lo que me lleva decididamente a simpatizar por ellos. Por eso, cada vez que ñus, gacelas o impalas esquivan el ataque despiadado de un ‘cazador’ hambriento, respiro aliviado y disfruto como un loco.
Así que, en estos momentos en los que cuesta mucho siquiera esbozar una sonrisa, este vídeo me ha alegrado un poco la mañana, por eso lo comparto con vosotros.

Las imágenes están grabadas en el Parque Nacional Kruger, al noreste de Suráfrica. Allí, una manada de impalas corren despavoridos huyendo de dos guepardos  ante la mirada perpleja de varios coches que parecen estar en mitad de un safari fotográfico. Uno de los felinos ha fijado sus ojos en un imapala que gira y vuelve sus pasos para intentar esquivarlo. De repente, un coche le sirve de refugio  al antílope, que aprovecha una ventanilla abierta para saltar y colarse dentro, mientras el guepardo evita el golpetazo contra el vehículo y se cuela por debajo de la carrocería.
Poco después, con los guepardos extenuados tras su infructuosa persecución, uno de los ocupantes del 4×4 abrió una puerta y dejó que el impala se marchase tranquilamente.
Desde hoy, igual que existe la fábula de la cigarra y la hormiga, o la de la tortuga y el conejo, alguien debería escribir la del impala y el guepardo. Yo dejo la idea para la moraleja: los débiles, a veces, también ganan.

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