miércoles, 7 de agosto de 2013

Alerta roja para Fernando Alonso

Alerta roja para Fernando Alonso
Alonso, en una rueda de prensa en Silverstone. / Archivo
 
Fernando Alonso fichó en 2010 por Ferrari con un único objetivo: proclamarse campeón del mundo con la escudería con más historia de la Fórmula 1. Cuatro temporadas después, el objetivo no ha cambiado, pero las sensaciones sí. El piloto asturiano ha rozado el título en varias ocasiones y, a excepción de 2011, luchó por proclamarse tricampeón mundial hasta la última carrera. 2013 arrancaba con esa idea de nuevo. El F138 daba buenas sensaciones, parecía que este año sí y que, antes del cambio de reglamentación de motores que presumiblemente provocarán un seísmo entre las cuotas de favoritos, Alonso iba a llevarse la ansiada corona. Unos meses después, todo ha cambiado.
El rival más fuerte sigue siendo el mismo: Sebastian Vettel. El alemán a los mandos de su Red Bull sigue en otro mundo. Mientras batalla con guerras internas y externas, se ha escapado en la clasificación general y comanda con más de una carrera de colchón la clasificación del Mundial de pilotos. Vettel, tricampeón más joven de la historia, ha reconvertido un famoso epitafio futbolero para llevarlo a su terreno. Ahora, la Fórmula 1 es un deporte de 22 pilotos en el que siempre gana un alemán. Sus números son demoledores: cuatro victorias, siete podios y tres poles. Los de Fernando Alonso: dos victorias, cinco podios, cero poles. Y el problema no es ese, sino que entre medias se han colado demasiados pilotos. Kimi Raikkönen ya ha superado al piloto español en la clasificación, por un punto, y Lewis Hamilton está al acecho, a sólo nueve. Mientras, Vettel se ha alejado a 39 puntos de Alonso.
Los puntos se reparten el domingo
El problema no es tanto la falta de competitividad, como ocurre en equipos sumidos en una crisis total como es el caso de McLaren, sino que Ferrari se ha estancado en una cierta mediocridad que no gusta ni al equipo ni a los aficionados. Ya que de Felipe Massa no se espera mucho -renovó ‘in extremis’ en 2012, no le caerá esa breva de nuevo-, todo el peso de los más de 50 años de historia de Ferrari ha recaído sobre los hombros de Fernando Alonso. El asturiano ha liderado 85 vueltas en lo que llevamos de Mundial, mientras que el brasileño sólo lo ha hecho en cuatro y gracias a los movimientos en boxes. Una cifra que habla por sí misma.
Así, Ferrari se ha acostumbrado a que Alonso salve la situación. Ya lo hizo en 2010 con un coche ganador y que acabó perdiendo por una imperdonable falta de criterio a la hora de desarrollar la estrategia en la última carrera. Salvó los muebles en un 2011 imposible y llegó a la última carrera de 2012 con opciones serias de ser campeón. La frase de “el domingo es cuando se dan los puntos” se había convertido en el particular clavo ardiendo al que se agarraba cualquier tifoso de bien.
No obstante, Alonso dejaba caer siempre que podía que necesitaban competitividad los sábados. Y no le faltaba razón. En cuatro años en Ferrari, Alonso ha sumado cuatro poles (Italia y Singapur en 2010, y Gran Bretaña y Alemania en 2012), las mismas que Lewis Hamilton en lo que llevamos de 2013. En el mismo período, Vettel ha conseguido 34. Mientras el asturiano solventase la papeleta con actuaciones estelares el domingo, la crisis de los sábados quedaba convenientemente tapada.
Unas vacaciones calientes
Las palabras de Fernando Alonso quejándose de la falta de competitividad del Ferrari con respecto a Red Bull tras la carrera de Hungría (“llevamos cuatro años a medio segundo o un segundo de Red Bull”) se refería más a la falta de evolución que a la situación concreta de cada carrera. Mientras que el resto de equipos más o menos han acertado en sus desarrollos durante la temporada, en Ferrari han ido dando tumbos, en algunos casos de una manera un tanto bochornosa. El fichaje de James Allison como Director Técnico de Chasis debería resultar un revulsivo en la fábrica de Maranello. El hombre que participó de la creación de, entre otros, los Renault con los que Alonso se proclamó bicampeón del mundo, está considerado como uno de los técnicos de más talento del actual mercado. ¿Será suficiente?
En medio de esta situación, al presidente Luca Cordero di Montezemolo no se le ocurrió otra cosa que llamar al orden a Alonso. Es decir: que ha intentado apagar un fuego echándole gasolina. Y sus palabras, citando a la propia web de Ferrari, no dejan lugar a dudas: son un tirón de orejas al asturiano. “A todos los grandes campeones que han pilotado para Ferrari, se les ha pedido que antepusieran los intereses del equipo a los suyos. Este es el momento de mantener la calma, evitar polémicas y mostrar humildad y determinación a la hora de contribuir cada uno en lo suyo, apoyando al equipo y a su gente tanto dentro como fuera del circuito”, declaró el dirigente italiano. Aunque al día siguiente de estas declaraciones -realizadas sólo 24 horas después del banderazo a cuadros en Hungría-, desde Ferrari se apresuraron a confirmar su confianza en Alonso, las palabras de Montezemolo ya están negro sobre blanco.
La ‘silly season’
En este verano de 2013, la época de rumores (conocida en la Fórmula 1 como ‘silly season’) se está centrando precisamente en Fernando Alonso, Ferrari y Red Bull. La salida de Mark Webber de Red Bull ya hacía vaticinar que iba a ocurrir algo así, pero la tensión en Maranello ha aumentado las especulaciones. Que si Raikkönen está en la agenda de Montezemolo para volver a vestir de rojo -ya salió piafando de allí-, que si Alonso está intentando romper su contrato para irse a Red Bull, que si Vettel está dispuesto a sustituirle... Rumores y más rumores que, de momento, sirven para rellenar este vacío de casi un mes hasta que llegue la carrera de Spa.
Bélgica será el primer escenario de la segunda mitad de campeonato. Vettel al frente, Hamilton y Rosberg con sus Mercedes al ataque, Raikkönen en la lucha pero como siempre sin hacer ruido y un Alonso que quiere, pero lamentablemente, no puede. Quedan nueve carreras, es decir 225 puntos y, por tanto, queda esperanza para Alonso. Por desgracia para él, el guión de este Mundial se parece demasiado a lo que hemos visto estos últimos años.

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