martes, 6 de agosto de 2013

«El Reino Unido cumplirá su compromiso constitucional con el pueblo de Gibraltar»

David Cameron avisa a España de que no cederá la soberanía sobre el Peñón
«El Reino Unido cumplirá su compromiso constitucional con el pueblo de Gibraltar»
reuters
 David Cameron en una imagen reciente
El recrudecimiento de la tensión entre España y Reino Unido a raíz del paquete de posibles medidas sobre Gibraltar presentadas el pasado domingo por el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo en ABC, ha puesto en alerta al Ejecutivo británico, que ya estudia un plan de actuación encaminado a defender la soberanía británica sobre el Peñón si finalmente se materializa lo anunciado.

 
Tan sólo horas más tarde de que este diario publicase el pasado domingo la intención del Gobierno español de introducir una tasa para cruzar la frontera o de cerrar el espacio aéreo a los aviones que utilicen el aeropuerto británico del peñón, el Foreign Office emitía un comunicado en el que expresaban su preocupación sobre la actuación de España sobre el peñón. «El Gobierno del Reino Unido cumplirá sus compromisos constitucionales con el pueblo de Gibraltar y no comprometerá la soberanía. Nuestras diferencias con España sobre Gibraltar serán resueltas por medios políticos a través de nuestra relación como socios de la UE, no a través de medidas desproporcionadas como los retrasos en la frontera que hemos visto en la última semana» se podía leer la nota.

Cameron pide explicaciones

Pero la inquietud en el Gobierno británico ha alcanzado tal punto que ayer se vio obligado a intervenir el primer ministro, David Cameron, quien hasta ahora no se había pronunciado sobre el tema. Cameron expresó su preocupación respecto a lo ocurrido en la frontera de España y Gibraltar. «Esperamos una explicación del Gobierno español sobre las informaciones que nos llegan de que pueden aplicar medidas duras en Gibraltar».
El Gobierno de Londres remarca además que en ningún momento se le ha planteado de manera oficial el severo plan que España pretende implementar en Gibraltar y, por tanto, se mantiene en un estrecho contacto con Madrid a la espera de que se clarifique de manera directa el contenido de esas medidas.
Más radical se ha mostrado la portavoz del Exteriores del Partido Laborista, Kerry Mc Carthy, que en seguida se ha apresurado a tildar la actuación de España de inaceptable, alegando que el Ejecutivo de Mariano Rajoy está utilizando Gibraltar como herramienta política. «Una tasa de tránsito como elemento de negociación con el Reino Unido es inaceptable. En esta época del año, muchas de esas personas que tratan de cruzar la frontera son turistas británicos y sus familias. Resulta insostenible que el gobierno español trate de utilizar el paso fronterizo para ganar puntos políticos a costa de ellos».
En un tono similar se ha manifestado el portavoz de asuntos de la UE, Juan Moscoso del Prado, que ha acusado directamente a García-Margallo de dinamitar el diálogo en cuestiones que afectan a los trabajadores españoles en el Peñón y a los pescadores españoles que faenan en sus aguas.
La última vez que el premier británico habló con su homólogo Mariano Rajoy sobre la cuestión de Gibraltar se remonta al pasado mes junio durante una reunión del Consejo Europeo. Aunque las relaciones de ambos países se han visto a menudo deterioradas por la falta de acuerdo sobre el Peñón, por aquel entonces no se habían registrado las largas demoras en los accesos de entrada y salida a Gibraltar que ahora han enfurecido al Ejecutivo de Londres
El Gobierno británico parece que se niega a aceptar las explicaciones esgrimidas tanto por el Ministerio de Asuntos Exteriores español, como por la Embajada española en Londres, que aseguran que la actuación en Gibraltar simplemente obedece a la necesidad de mantener el control sobre un territorio en el que son frecuentes los tráficos ilícitos, que no pertenece al territorio Schengen ya que, por tanto, no se aplica la libre circulación de mercancías ni el régimen común del IVA que en el resto de territorio comunitario.

La represalia

El ejecutivo del conservador David Cameron insiste en que las interminables colas registradas en los accesos al Peñón el pasado fin de semana suponen una represalia al hecho de que Gibraltar haya decidido instalar unos grandes bloques de hormigón en lo que considera sus aguas territoriales, que impiden que los españoles puedan pescar en esa zona.
Gibraltar, sostiene el Foreign Office, tiene jurisdicción sobre tres millas náuticas alrededor del Peñón;, algo que no reconoce España, pues, en virtud del Tratado de Utrecht de 1713, nuestro país solo admite la soberanía gibraltareña sobre las aguas del puerto de la colonia.

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